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Informe de valorización por comparables

Cuánto vale un inmueble según lo que se está pidiendo por propiedades parecidas, con la evidencia dentro: qué propiedades, de dónde salieron, cuándo, y cómo se ajustó cada una a la tuya. Es un documento que se puede enseñar.

Todavía no está a la venta, y aquí no vas a encontrar un precio

Qué es, y con qué se confunde

Las tres cosas con las que este documento se confunde son documentos reales con efectos distintos, y normalmente quien llega aquí busca uno de ellos.

Es un cálculo de cuánto vale un inmueble a partir de propiedades parecidas que se están ofreciendo, ajustadas a las características del tuyo.

No es una tasación. Una tasación la firma un perito tasador inscrito, y para un crédito hipotecario en el Perú solo valen las de peritos registrados en la SBS.

Es un documento con la evidencia dentro: qué propiedades sostienen la cifra, de dónde salieron, cuándo se publicaron y cómo se ajustó cada una.

No es una opinión de valor ni un certificado. Nadie ha visto el inmueble: todo lo que lo describe lo declara quien pide el informe, y el cálculo lo toma como cierto.

Es la respuesta a «¿a qué atenerme antes de encargar una tasación o de sentarme a negociar?».

No es una oferta de compra, de venta ni de crédito, y no dice qué deberías hacer con tu dinero.

Los tres niveles, y qué cambia de uno a otro

El valor y su rango son los mismos en los tres: lo que cambia es cuánta evidencia acompaña a la cifra. Ningún nivel calcula mejor que otro, y los supuestos van incluidos en todos.

Básico

El valor, con su rango y lo que lo sostiene

El valor central, el rango y cuántas propiedades parecidas lo sostienen. Los supuestos van incluidos: nunca se cobran aparte.

Cuándo: Cuando solo necesitas saber cuánto vale para seguir decidiendo.

Con el cálculo a la vista

Toda la muestra con la que se calculó, propiedad por propiedad — y cuando no se puede enseñar entera, ninguna

Cuando toda la muestra es de fuente pública, cada propiedad con su fuente, su fecha, su área y su precio por metro cuadrado antes y después de ajustarlo a la tuya. Si alguna de las que sostienen la cifra la aportó otra persona, no se enseña ninguna fila: los precios aportados entran en la mediana y en el recuento y en nada más, que es la promesa con la que se recogen, y enseñar las demás dejaría despejar la que falta. Es lo que convierte una cifra en algo que se le puede enseñar a un socio, a un prestamista o a un comité — y lo que ningún portal ni tasadora publica.

Cuándo: Cuando tienes que enseñárselo a alguien y te van a preguntar de dónde sale.

Completo

El valor, su cálculo, y qué se puede pedir con eso

Además, qué relación entre préstamo y garantía sale a distintos montos, y qué te va a pedir un prestamista aparte de esto.

Cuándo: Cuando la pregunta no es cuánto vale, sino qué se puede hacer con eso.

Cuando se pueda comprar: qué le pasaría a tu pedido

Se dice ahora, antes de que haya nada que pagar, por lo mismo que decimos en el Libro de Reclamaciones qué pedirá la hoja antes de que la hoja exista: quien va a pagar algo tiene derecho a saber qué le va a pasar a su pedido antes, no después.

  1. Elegiste el informe y todavía no has pagado. Aquí no se te ha cobrado nada y no hay ningún compromiso.

    Guardamos qué informe pediste y de qué inmueble, para poder calcularlo si pagas. Si no pagas, el pedido se borra entero a los siete días y con él lo que declaraste del inmueble.

  2. El cobro se confirmó. A partir de aquí el informe es tuyo, aunque todavía no lo tengas delante.

    Lo damos por pagado solo cuando nos lo dice la pasarela por su propio canal, no cuando el navegador vuelve: la dirección de vuelta la controla quien paga y no sirve como prueba. Con eso confirmado, calculamos el informe.

  3. El informe está calculado y disponible en tu cuenta, con la fecha en que se calculó.

    Guardamos el documento tal como se entregó, congelado. Si vuelves dentro de seis meses verás el mismo, no uno recalculado con otros datos: un informe que cambia solo no es evidencia de nada.

  4. El cobro no salió. No se te cobró nada y puedes volver a intentarlo cuando quieras.

    Dejamos constancia de que se intentó, y nada más. No se calcula ni se entrega nada.

  5. Se te devolvió el dinero. Si ya tenías el informe, deja de estar disponible: lo que se devuelve es la compra entera.

    Queda el asiento de que hubo una venta y una devolución, porque eso hay que conservarlo; lo que describe el inmueble y el documento entregado se van.

No hay ningún paso que espere a que una persona mire tu pedido. Aquí opera una sola persona, y un paso que necesita atención humana es un sitio donde las cosas se quedan sin que tú puedas saber si están paradas o perdidas.

Qué falta para que se pueda comprar

Seis cosas, y una está hecha. Ninguna de las que faltan se arregla escribiendo código, y por eso se publican: enumerarlas aquí es lo que las vuelve exigibles.

La identidad legal publicada: razón social, RUC y domicilio fiscal

Quien ofrece un servicio tiene que decir quién es: razón social, RUC y una dirección en el Perú (Ley 29571 y art. 2 del D.S. 006-2017-JUS). Es lo mismo que esta plataforma enseña a exigirle a un tercero antes de firmar nada con él.

El Libro de Reclamaciones, operativo de verdad

Todo proveedor tiene que tener Libro de Reclamaciones (Ley 29571 art. 150), y tenerlo no es tener una página: al terminar un reclamo hay que dejar imprimir la hoja y mandarla al correo de quien reclama, con constancia de la hora (art. 4-B del reglamento). Para eso hace falta un servicio de correo contratado, y no lo hay. Además nos comprometimos por escrito a que el Libro funcione antes de que haya un precio a la vista.

Poder emitirte tu boleta o tu factura al cobrar

Cobrarle a una persona obliga a emitirle boleta electrónica en el momento, o factura si declara su RUC antes de pagar. Eso se emite a través de un operador autorizado por la SUNAT, y hay que contratarlo y confirmar antes el régimen tributario de la empresa.

Suficientes propiedades parecidas en tu zona para poder calcular

El informe se calcula con propiedades parecidas a la tuya, y hacen falta al menos cinco en tu distrito, del mismo tipo y en la misma moneda. Con menos, la cifra la decidiría un solo aviso. Hoy la base está vacía y se llena con lo que aporta quien usa la valorización gratuita: vender un informe que no se puede calcular sería cobrar por un «no sabemos».

Una forma de pagar, y que un pago no se pueda cobrar dos veces

Hace falta una forma de pagar. La parte nuestra está construida y probada —el pedido, el control de que un pago no se procese dos veces—; lo que falta es dar de alta la cuenta de cobro con la pasarela.

Revisar las diez frases del sitio que dicen «gratis», para que ninguna quede prometiendo de más

El sitio dice en diez sitios que sus herramientas son gratuitas, y hoy es verdad. Seguirán siéndolo: lo que se cobraría es este informe, que es otra cosa. Aun así, el día que exista algo de pago hay que revisar esas diez frases en el mismo momento, no después, para que ninguna quede prometiendo de más.

  • Porque lo que falta no es código: son gestiones, y enumerarlas en público es lo que las vuelve exigibles. Es lo mismo que hacemos en el Libro de Reclamaciones.
  • Porque el informe no se puede componer en cualquier zona, y saberlo antes de que exista un botón le ahorra el viaje a quien mira su distrito y no hay datos.
  • Porque el precio no está aquí a propósito. Publicar un precio ya es ofrecer, y nos comprometimos por escrito a no hacerlo antes de que el Libro de Reclamaciones esté operativo.

Mientras tanto

La valorización del sitio es gratuita, no pide registro y estima con los números que tú escribes. Es otro método —no usa propiedades parecidas—, y el método completo de los dos está publicado.

Si aportas el precio por metro cuadrado de tu zona en la valorización gratuita, entra en la mediana de la base con la que este informe se compone — nunca suelto, nunca republicado. Es lo que hace que algún día haya datos suficientes. Qué se guarda y por cuánto tiempo.